Autosabotaje
Discos / Burrito Panza

Autosabotaje

8 / 10
Fernando Fuentes — 08-12-2020
Empresa — El Genio Equivocado
Género — Pop-Rock

Estos viejóvenes e ilustres albaceteños –herederos naturales del mejor sonido de Castilla-La Madchester por ser ex miembros de Mercromina y Surfin Bichos, entre otras bandas míticas de la capital del llano– acaban de firmar su mejor disco hasta el momento. Y no es casualidad haberlo conseguido con la ayuda de un Paco Loco en estado máximo de gracia sonora.

“Autosabotaje” es similar a todo lo publicado hasta la fecha por Burrito Panza, pero mejor. Quiero decir con esto que sin apenas cambios, ajenos a modas y pocos fuegos artificiales –ni falta que les hace– mantienen un sonido fiel a sus propios y santos principios musicales y valores personales. Pero sí han sabido sumarle pegada, rabia, potencia y hasta algo de comercialidad –con perdón por bien entendida y mejor jugada– al asunto.

Entre las canciones que contiene este nuevo compendio destacan, como siempre, las centrifugadoras baterías de Carlos Cuevas –uno de los mejores del país en lo suyo– y el bajo de mil quilates del doctor –que lo es por maestro- José Manuel Mora. Vamos, la mitad de Surfin Bichos y Mercromina al aparato; pero bien madurados y estupendamente atemperados. No saben vivir sin aprender algo nuevo cada día y eso se les nota. También la guitarra, voz y prosa de Carlos Flan lucen más y mejor que nunca. Con una identidad consolidada y sin tantas susurrantes influencias de por medio. Finalmente el cascabel al pollino se lo pone ese enorme músico que es Rafa Caballero aportando color, fondo y emoción a esos teclados que tan bien le sientan a las canciones de “los Burrito”.

Destacaremos la suave fiereza noise de “Dolor con sentido del humor” y la intensa emotividad de “Cien años” –con efluvios de My Bloody Valentine-; además de la intimidad surfinista de la nana “El insigne insomne” y del pop laberíntico, que desemboca inesperadamente en punk, de “Valeria dice”. Mención aparte merece la preciosa aridez del tramposo medio tiempo de “Dos inercias” y “Perdido al infinito” por su querencia pop que la hace optar –con muchas posibilidades de premio– a ser coreada en los festis patrios, cuando vuelvan para alegrarnos la vida. En fin, un notable trabajo –de los que suman– de una magnífica banda a la que –y aquí viene lo agridulce– aún se le puede pedir –¿o mejor exigir?– mucho más… casi el cielo.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.